Esta mañana hemos recibido la visita de los amigos de IB3, que han entrevistado a nuestro Socio Toni a raíz de la posibilidad de dar por ganado automáticamente al RCD Mallorca el partido que está previsto el próximo domingo contra la AD Alcorcón como consecuencia de los dos partidos ya aplazados del club madrileño.
Al llarg del dia d’ahir va transcendir la notícia que Javi
Gracia, actual entrenador del València, s’hauria reunit amb el President i el
Director esportiu de l’entitat per traslladar la seva voluntat de
desvincular-se del club.
El motiu? Igual que va passar amb Prandelli, sembla que el
tècnic navarrès acusa la directiva de no haver complert amb la promesa d’incorporar
determinats jugadors per reforçar l’equip després de les sortides sobtades de
Ferran Torres, Parejo, Coquelin i Rodrigo, entre d’altres.
Gracia, però, s’ha trobat amb el mateix problema que fa
escasses setmanes va tenir també Leo Messi, i és que des del club l’haurien
informat que té contracte en vigor i que, si se’n vol desvincular, haurà de
pagar una indemnització que, segons els diferents medis que han anat informant
des d’ahir, rondaria els tres milions d’euros.
Davant la impossibilitat de sortir, el tècnic ha fet
públic aquest matí un comunicat informant que finalment es queda a València i
en el que retreu a la directiva la seva gestió en aquests darrers mesos.
Sembla que estem davant d’un nou cas en què la clàusula
de rescissió acordada entre club i jugador (o en aquest cas entrenador, a qui
igualment s’aplica aquesta institució de conformitat amb la STS de 14 de febrer
de 1990 (RJ 1990,1087), entre d’altres) ha acabat impedint la seva sortida davant
l’obligació que té d’indemnitzar al club si decideix finalitzar la seva relació
laboral abans que aquesta arribi a la data d’expiració inicialment pactada amb
el club.
No podem oblidar, però, que la clàusula de rescissió no
està pensada com un mecanisme a favor dels clubs per tal que es puguin lucrar
si un jugador/entrenador decideix marxar, sinó que respon al dret reconegut pel
Reial Decret 1006/1985, de 26 de juny, pel que es regula la relació laboral
especial dels esportistes professionals, segons el qual el jugador/entrenador
pot posar fi a la seva relació laboral en un moment previ a la seva expiració,
en definitiva, igual que qualsevol altre treballador.
La diferència en l’ecosistema de l’esport professional és
que, ateses les especials circumstàncies que rodegen la relació laboral dels
esportistes professionals, aquest dret que té el futbolista/entrenador
d’extingir la seva relació laboral abans de temps, porta aparellada l’obligació
d’abonar una indemnització al seu anterior club.
En aquest sentit, jugador/entrenador i club poden
preveure prèviament la quantitat a abonar per part d’aquell si abandona el club
(la clàusula de rescissió) o, en cas de no fer-ho, serà un jutge qui acabi
fixant la indemnització.
Addicionalment, tant la normativa espanyola com la
normativa FIFA (Reglament sobre l’Estatut i la Transferència de Jugadors) preveuen
que el nou club del jugador/entrenador es faci càrrec d’aquesta indemnització,
sigui de forma subsidiària o solidària, el que a la pràctica es tradueix en el
fet que és el nou club el que abona aquesta quantitat a l’últim club.
El problema és que des del moment en què el nou club
tampoc es pot fer càrrec d’aquesta indemnització, la finalitat de la norma
queda en greu entredit, ja que el jugador/entrenador es veu privat d’extingir
la seva relació laboral per voluntat pròpia, com va passar amb l’astre argentí
i el seu fitxatge frustrat per part del Manchester City de Guardiola.
Si bé en el cas de Gracia no ha transcendit si hi havia
algun club interessat en fer-se amb els seus serveis, el tècnic comptava amb un
greu hàndicap en contra i és que, segons el Reglament General de la RFEF, un
entrenador que hagi disputat almenys un partit oficial en una temporada, no
podrà entrenar cap altre equip durant el transcurs de la mateixa temporada.
Evidentment, aquesta norma s’aplica només a Espanya, per
tant Gracia sí podria haver estat contractat per un club estranger, tot i que
igualment el València li podria haver reclamat la indemnització pactada.
Salvant les distàncies, sembla que Gracia ha tingut la mateixa sort que Messi i, igual que l’astre argentí, s’ha vist obligat a seguir al club tot i voler-ne sortir per voluntat pròpia.
El Transitor de Onda Cero ha querido aclarar a sus oyentes la situación del FC Barcelona y Messi de la mano de nuestro Socio Toni, que ha analizado las distintas opciones con las que cuentan tanto el club catalán como el astro argentino.
Puedes escuchar la entrevista en el siguiente enlace.
El pasado jueves La Sexta Noticias entrevistó a Toni para analizar el caso Messi y las posibles vías que tienen tanto el FC Barcelona como el astro argentino.
Puedes escuchar la entrevista a partir del minuto 35:50 aquí.
Como
era de esperar, el burofax enviado por Lionel Messi al FC Barcelona hace unos
días ha generado un revuelo mediático a nivel mundial sin precedentes: no todos
los días uno de los mejores jugadores de la historia de este deporte –probablemente
el mejor– decide poner punto final a una relación que ha durado veinte años y
que, aunque se veía venir, nadie hubiera imaginado que iba acabar así (si es
que finalmente acaba, que todo está por ver).
Dejando
de lado si la famosa cláusula contractual acordada entre Messi y el Barça ha
sido ejercitada en plazo o no –desconozco los términos de dicha cláusula–, a mi
juicio hay un elemento clave en toda esta controversia que no está recibiendo
la atención que se merece: la cláusula de rescisión del astro argentino, fijada
en la friolera de 700 millones de euros y que, en función de cómo se desarrolle
el asunto, podría llegar a impedir la salida del rosarino.
Si bien es cierto que los litigios iniciados como consecuencia de los importes fijados como cláusula de rescisión no son habituales –incluso en los últimos años, en que hemos podido presenciar cómo hay clubes dispuestos a abonar sumas muy elevadas por hacerse con los servicios de determinados jugadores (véase el ejemplo de Neymar en su movimiento del Barça al PSG francés, que dejó en las arcas del club catalán 222 millones de euros)–, no podemos olvidar que en España la mayoría de jugadores profesionales cuentan con cláusulas de rescisión en sus contratos que, aunque están muy lejos de las acordadas con Messi, Benzema (1.000 millones de euros) o Gerard Piqué (500 millones), por poner sólo dos ejemplos, no por ello cumplen con su propósito.
La cláusula de rescisión en España
Como es
conocido por todos, la cláusula de rescisión tiene su razón de ser en el Real
Decreto 1006/1985, de 26 de junio, por el que se regula la relación laboral de
los deportistas profesionales (“RD 1006”) que, en su artículo 13.i, determina
como una de las causas de extinción de la relación laboral la “voluntad del
deportista profesional”.
Por su
parte, el artículo 16.1 establece cuáles
son las consecuencias de la extinción ante tempus del contrato por parte
del deportista: el deber de abonar al club la indemnización acordada (la
cláusula de rescisión) o, en defecto de pacto, la que se determine en sede
judicial.
Como
expone José Carlos Páez Romero, “Es
importante subrayar que en estos casos no estamos ante un supuesto en el que se
condiciona la resolución del contrato al pago de la cuantía fijada en la
cláusula de rescisión, sino que aquélla opera de forma inmediata, recuperando
en ese momento el trabajador-deportista su «libertad». En tal sentido, no se impide al
trabajador-deportista la posibilidad de contratar sus servicios con otra
empresa-club, pero siempre con el condicionante que, en su caso, le sea
reclamado por la empresa-club parte del contrato resuelto el importe de los
daños y perjuicios fijados en el contrato como «contraprestación» por la
decisión libremente tomada”[1].
En
otras palabras, el futbolista profesional tiene el mismo derecho “a la libre
elección de profesión u oficio, a la promoción a través del trabajo”[2],
así como “a la promoción y formación profesional”[3]
que cualquier otro ciudadano.
No
obstante, y dadas las especiales circunstancias que rodean la relación laboral
de los deportistas profesionales, el RD 1006 configura que ese derecho que
tiene el jugador de extinguir su relación contractual antes de tiempo debe
llevar aparejada la obligación de abonar una indemnización a su último club.
En
ningún momento decimos que la norma aquí analizada sea contraria al derecho
fundamental consagrado en la Constitución, sino que desde hace tiempo los
clubes la están empleando con el único fin de proteger sus propios intereses,
fijando cantidades totalmente abusivas que, en algunos casos, impiden que el
jugador pueda salir del club por su propia voluntad, resultando así en la
práctica en una suerte de derecho de retención encubierto que precisamente fue
lo que el RD 1006 trató de extinguir.
Entonces, ¿por qué se fijan cláusulas de rescisión?
2. Las negociaciones
En aras
a la seguridad jurídica, la gran mayoría de contratos de futbolistas
profesionales en España fijan el importe de la cláusula de rescisión.
En
primer lugar, porque de este modo las partes acuerdan de antemano la cantidad a
abonar por el jugador –o su nuevo club– en el caso de que aquél decida
abandonar la disciplina del club y, en segundo , y más allá de la evidente
demora que supondría acudir a los Tribunales, porque así también evitan la
incertidumbre y el riesgo que supondría dejar la fijación de la indemnización
al arbitrio de un juez de lo social que no tiene por qué estar familiarizado
con el sector a la hora de aplicar los criterios del artículo 16.1[4].
El
principal problema, a mi juicio, es que esta cláusula tiene, como mínimo, la
misma importancia que las condiciones salariales del jugador. Lo que se traduce
en que, por norma general, el club empujará para un lado y el jugador lo hará
en el sentido opuesto, por lo que al final del día es la capacidad negociadora
de cada parte la que acaba delimitando el importe.
Desde
el punto de vista del club, lo habitual es que trate de fijar un importe lo más
alto posible para protegerse frente a posibles futuros interesados en la
contratación del jugador, amparándose en el principio contractual básico de pacta
sunt servanda. De esta forma, y si como es previsible ningún club puede
llegar al precio fijado, el club fuerza al tercero a una negociación en la que
quien lleva las riendas es el propio club del jugador.
Por
otro lado, si lo vemos desde el punto de vista del jugador, lo que claramente
le interesa es fijar una indemnización lo más baja posible para poder atraer a
más clubes y no limitarse a unos pocos que se puedan hacer cargo de las
cantidades que se están pagando hoy en día.
Ahora
bien, la práctica demuestra que, salvo las grandes estrellas de talla mundial,
quien habitualmente lleva las riendas en las negociaciones del contrato laboral
es el club, y no el jugador.
Esto implica que, en la mayoría de casos, el jugador tiene poco que decir, que es el club el que fija la cantidad de la cláusula de rescisión que el jugador debe aceptar si desea firmar el contrato.
3. ¿Derecho a extinguir o derecho de retención?
Si
finalmente las negociaciones con el nuevo club llegan a buen puerto, se acaba
la problemática.
Pero ¿qué
ocurre si no hay acuerdo y el jugador no puede hacer frente a la indemnización
pactada con el club? Como es sabido, tanto a nivel nacional como internacional[5]
se contempla la obligatoriedad para el nuevo club de hacerse cargo de dicha
indemnización, ya sea de forma subsidiaria o solidaria.
¿Y si
el nuevo club tampoco puede hacerse cargo del pago de la cláusula de rescisión?
En estos casos el importe desorbitado fijado en el contrato está impidiendo al jugador
su contratación por un nuevo club, quedando atado en su actual club pese a su
voluntad de salir.
En este
sentido, el nuevo club raramente estará dispuesto a firmar al jugador si ello
conlleva tener que hacer frente a la más que segura reclamación de su anterior
club por la totalidad de la cláusula de rescisión, desvirtuándose así la
finalidad del RD 1006 desde el mismo momento en que el jugador se ve impedido
de extinguir su relación laboral por su propia voluntad.
Como
decimos, no todas las cláusulas de rescisión son como las de las grandes
estrellas, pero ello no quita que igualmente los clubes fijen cantidades
absolutamente desproporcionadas con muchos jugadores –piénsese, por ejemplo, en
las jóvenes promesas– que no responden a criterio alguno más allá del evidente
interés del club en retener al jugador, por lo que al final la extinción del
contrato por voluntad del jugador queda en grave entredicho.
A modo
de conclusión, a mi juicio lo aconsejable sería que los clubes acordaran
cláusulas de rescisión con sus jugadores siempre y en todo caso, aunque
atendiendo a cada caso concreto y, en particular, a sus años de contrato
restante, su salario o su rendimiento e imagen en el mercado. De lo contrario,
la cantidad acordada podría ser considerada abusiva, llevando a su
nulidad en sede judicial y, consecuentemente, a la fijación de la indemnización
por parte del juez, siendo lo que precisamente el club trataba de evitar.
En cualquier caso, centrándonos en el caso Messi y aunque lo aconsejable y más probable es que las partes lleguen a un acuerdo, quién sabe si este sería el punto de inflexión que marcaría un antes y un después en la fijación de las cláusulas de rescisión si el asunto llegara a los Tribunales, cosa que, como decimos, dudamos llegue a producirse.
Xavi Fernández, Abogado
29 de agosto de 2020
[1] “Las cláusulas de
rescisión en el ordenamiento jurídico español”, Revista Aranzadi de Derecho
de Deporte y Entretenimiento (2015), Núm. 49, ISSN 2171-5556.
[3] Artículo 4.2b) del
Real Decreto Legislativo 2/2015, de 23 de octubre, por el que se aprueba el
texto refundido de la Ley del Estatuto de los Trabajadores.
[4] Artículo 16.1 RD
1006: “(…) indemnización que en ausencia de pacto al respecto fijará la
Jurisdicción Laboral en función de las circunstancias de orden deportivo,
perjuicio que se haya causado a la entidad, motivos de ruptura y demás
elementos que el juzgador considere estimable”.
[5] Artículo 17.2 del
Reglamento FIFA sobre el Estatuto y la Transferencia de Jugadores: “(…) Si
un jugador profesional debe pagar una indemnización, él mismo y su nuevo club
tienen la obligación conjunta de efectuar el pago. El monto puede estipularse
en el contrato o acordarse entre las partes”.
En el día de hoy, el prestigioso diario El Mundo publica en su edición nacional la opinión de nuestro Socio Toni Roca sobre el caso #Messi, y explica los motivos por los que ambas partes están condenadas a llegar a un acuerdo en la resolución de esta interesante disputa que está dando la vuelta al mundo.
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